A partir de esta opción por el enfoque conservacionista, hemos
elaborado los siguientes modelos de aprovechamiento, que admiten
combinaciones entre si:
I. Modelo agroindustrial. Está centrado en la obtención de materias
primas para las industrias de la madera, química, del medicamento, de la
bebida y de la alimentación.
II. Modelo agro-silvo-pastoril. Se orienta hacia el uso de bienes y
servicios, madereros y no madereros. Dentro de este modelo se incluyen
los sistemas agroforestales (silvopastoreo, agrosilvicultura,
silvoapicultura). También se incluye la fruticultura y la explotación
racional de la fauna indígena.
III. Modelo turístico. En este caso, el uso se orienta hacia el
aprovechamiento de los valores de esparcimiento, paisajísticos y
culturales del monte (campings, ecoturismo, estancias turísticas,
turismo en reservas de flora y fauna).
Dentro de este enfoque, algunas opciones de aprovechamiento podrían
ser las siguientes:
a) Plantaciones de algunas especies indígenas de particular interés,
dentro o fuera del monte.
- Fuera del monte. Se trataría fundamentalmente de plantaciones
regulares de una o pocas especies. Podrían ser plantaciones destinadas a
la producción frutal, o para las industrias química, del medicamento,
alimenticia o maderera. Para evitar los problemas inherentes a los
cultivos monoespecíficos (proliferación de plagas, agotamiento de los
suelos, etc.), podrían formar parte de sistemas agroforestales, con lo
cual no sólo disminuirían los riesgos, sino que además se lograría un
mejor aprovechamiento del suelo.
- Dentro del monte. Si bien también en este caso las plantaciones se
pueden destinar a los mismos usos que en el caso anterior, probablemente
se adecuaría mejor a la producción maderera, conformando un bosque de
dos estratos: la especie maderera en el estrato superior y el resto de
las especies en el estrato inferior, intentando una composición
florística lo más similar posible al ecosistema natural. De esta forma
se estaría asegurando que el monte continúe brindando todos los
importantes servicios que presta, con un incremento importante en cuanto
a su producción.
b) Corta racional del monte. La corta del monte en su estado natural
puede tener como destino principal su uso como combustible, aunque
también debería encararse su aprovechamiento por parte de artesanos de
la madera. En caso de decidirse la corta, se debe asegurar, no sólo su
regeneración, sino también la continuidad de los servicios de
consecuencia del monte. Por tal motivo y teniendo en cuenta los
distintos tipo de montes ya mencionados, debería analizarse, caso a
caso, los métodos de manejo a aplicarse.
c) Uso centrado en los servicios de consecuencia del monte. En este
caso se busca un aprovechamiento que en muchos casos ni siquiera implica
la corta de árboles. Entre las varias posibilidades en este sentido, se
destacan el uso silvopastoril, el aprovechamiento turístico y el uso
apícola.
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