miércoles, 17 de octubre de 2012

A partir de esta opción por el enfoque conservacionista, hemos elaborado los siguientes modelos de aprovechamiento, que admiten combinaciones entre si:
I. Modelo agroindustrial. Está centrado en la obtención de materias primas para las industrias de la madera, química, del medicamento, de la bebida y de la alimentación.
II. Modelo agro-silvo-pastoril. Se orienta hacia el uso de bienes y servicios, madereros y no madereros. Dentro de este modelo se incluyen los sistemas agroforestales (silvopastoreo, agrosilvicultura, silvoapicultura). También se incluye la fruticultura y la explotación racional de la fauna indígena.
III. Modelo turístico. En este caso, el uso se orienta hacia el aprovechamiento de los valores de esparcimiento, paisajísticos y culturales del monte (campings, ecoturismo, estancias turísticas, turismo en reservas de flora y fauna).
Dentro de este enfoque, algunas opciones de aprovechamiento podrían ser las siguientes:
a) Plantaciones de algunas especies indígenas de particular interés, dentro o fuera del monte.
- Fuera del monte. Se trataría fundamentalmente de plantaciones regulares de una o pocas especies. Podrían ser plantaciones destinadas a la producción frutal, o para las industrias química, del medicamento, alimenticia o maderera. Para evitar los problemas inherentes a los cultivos monoespecíficos (proliferación de plagas, agotamiento de los suelos, etc.), podrían formar parte de sistemas agroforestales, con lo cual no sólo disminuirían los riesgos, sino que además se lograría un mejor aprovechamiento del suelo.
- Dentro del monte. Si bien también en este caso las plantaciones se pueden destinar a los mismos usos que en el caso anterior, probablemente se adecuaría mejor a la producción maderera, conformando un bosque de dos estratos: la especie maderera en el estrato superior y el resto de las especies en el estrato inferior, intentando una composición florística lo más similar posible al ecosistema natural. De esta forma se estaría asegurando que el monte continúe brindando todos los importantes servicios que presta, con un incremento importante en cuanto a su producción.
b) Corta racional del monte. La corta del monte en su estado natural puede tener como destino principal su uso como combustible, aunque también debería encararse su aprovechamiento por parte de artesanos de la madera. En caso de decidirse la corta, se debe asegurar, no sólo su regeneración, sino también la continuidad de los servicios de consecuencia del monte. Por tal motivo y teniendo en cuenta los distintos tipo de montes ya mencionados, debería analizarse, caso a caso, los métodos de manejo a aplicarse.
c) Uso centrado en los servicios de consecuencia del monte. En este caso se busca un aprovechamiento que en muchos casos ni siquiera implica la corta de árboles. Entre las varias posibilidades en este sentido, se destacan el uso silvopastoril, el aprovechamiento turístico y el uso apícola.

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